Realidad paralela… mi Holodeck Cerebral

Holodeck cerebral realidad alternativaCuando  uno cuenta con  algunos años encima concluye que vivir la vida no es más que el cúmulo de experiencias que pasan a través de ti y no tanto que puedas respirar o que tu corazón siga latiendo, aunque obviamente eso es parte de estar vivo. Quiero decir  que cuando somos jóvenes, niños, incluso adolescentes, podríamos  decir, que no hemos vivido prácticamente.

Entre esas experiencias  habrá un cóctel de emociones involucradas que nos llevarán de inmensa  felicidad a tristeza extrema y así debe ser, de otra forma no tendría  sentido este tránsito.

Qué interesante sería que tal cual como escogemos  montarnos en una montaña rusa de las más aterradoras para sentir la  adrenalina al máximo o practicar un deporte extremo llevando las  emociones al límite, existiera un máquina o dispositivo que nos llevara  de manera virtual a las emociones más extremas humanamente hablando,  esas experiencias que nos forman y endurecen, incluso aquellas que jamás  quisiéramos sufrir pero sabemos que algunas de ellas están latentes y  peor aún, otras sabemos que tarde o temprano llegarán.

Para quienes somos fanáticos de la famosa serie y saga de películas “Viaje a las  estrellas” (Star Trek) existe dentro de la nave Enterprise algo llamado Holodeck (Holographic Environment  Simulator) que funciona muy bien para ambientarnos en cualquier  situación, clima, estructuras e incluso hologramas de otros seres, pero siempre conscientes de que estamos en una  simulación.

Lo que yo querría va más allá, algo donde  realmente crea que vivo la realidad.

¿Realidad paralela?

Soy de las personas que siempre sueña cuando duerme, y mis  sueños son muy vívidos y a full color.  Confieso que me gusta  soñar pues despego de mis realidades y realmente siento que entro a mi  Holodeck particular.

Mi sueños son tan particulares que muchas veces he  despertado a medianoche, voy al baño o tomo agua y puedo retomar el  sueño justo donde lo dejé, siempre me he sentido afortunado de poder  soñar así.

Hace algunos años, una noche, con la ayuda de  esta capacidad de soñar tan real puedo decir que tuve una de las  experiencias más traumáticas que uno puede sufrir y que hacen de esta  mal llamada virtud de soñar comparable al dispositivo del cual hablaba  anteriormente: Soñé que mi hija mayor había muerto.

Todo era groseramente real, pues incluso, dentro del sueño, recordaba experiencias reales del  día anterior como parte de mi pasado, la tristeza y el desconsuelo eran  tan grandes que jamás había sentido un sentimiento así.

Aun cuando no experimenté el hecho de su muerte en sí, sino el sueño comenzó ya con esa  sentencia, no dejó de ser traumático. Me encontraba frente a su  colegio, recostado en una baranda mientras observaba el salón donde estudiaba y lloraba estando solo, no recuerdo nunca la compañía de mi  esposa o de mi hija menor aunque  estaba consciente de su existencia.

En casa  llegaban conocidos a darme el  pésame y hacían los preparativos para los rezos y yo, dentro de mi desconsuelo no estaba de acuerdo con la tortura psicológica de los novenarios, pero no tenía la fuerza para oponerme a nada, sólo pensaba  en el vacío dejado por mi flaca, en que murió por una enfermedad que no logro recordar,  pero al menos no había sido una muerte trágica.

Trauma virtual

Juro que nunca antes sentí una tristeza así. En mi mente está grabada  esa sensación y no creo que jamás pueda borrarla.

El despertar,  no fue menos intenso, pues en muchos de mis sueños yo estoy consciente  que lo que vivo es un sueño, pero en éste no tenía ni una duda que fuese  real y la alegría de descubrir que todo lo pasado no sucedió mezclado con la tristeza remanente al salir del letargo era tan confuso que me  costó recuperarme.

Las sensaciones debieron ser tan intensas que al  despertar mi rostro estaba lleno de lágrimas, las cuales no dejaron de  salir al menos por 5 minutos después mientras abrazaba y relataba la  experiencia a mi esposa.

Quizás es un cliché, pero los padres no  estamos preparados para la muerte de nuestros hijos, la ley debiera ser  morir siempre antes que nuestros hijos pues no creo que exista dolor superior a ese.

A ellos, uno los va preparando para que se desenvuelvan  solos y sabemos que tarde o temprano podrán hacer su vida sin nuestra  ayuda e incluso estarán preparados para soportar nuestra muerte

Mi  hija no se enteró de lo que soñé, pienso que no hacía falta decirle,  pero ella volvió a nacer para mí ese día pues las sensaciones psíquicas  que se generaron fueron reales, sin importar que hayan sido provocadas  por un sueño. En el fondo siento que  estuve de luto por unas  horas, y de alguna manera viví una realidad paralela de la cual  afortunadamente pude despertar.

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