Mi lógica es diferente

Lógica alteradaDefinitivamente, mi lógica es diferente a la de muchos. Que si eso es bueno o malo? No lo sé, pero me  siento bien de esa manera.

Soy de los que circula por la derecha cuando  camina por una acera, sube o baja una escalera o anda empujando el  carrito del supermercado, evito estar atravesado; soy de los que cargo  con una papelito, vaso o cualquier tipo de basura hasta que encuentro un recipiente donde botarlo o incluso me lo llevo hasta mi casa si no consigo uno en  el camino.

Trato de evaluar las situaciones objetivamente, siempre  ciclando las posiciones entre el parecer de una persona y el mío, cuando  llego a un sitio analizo siempre la situación espacial y hago rápidos  análisis de qué haría y hacia donde me movería en caso de terremoto,  incendio o pánico. Se guardar la calma en situaciones de emergencia.

No  soy perfecto, soy muy paciente, es una de mis virtudes…pero a veces me  la han agotado. No me gusta gritarle a nadie aun cuando pueda  merecerlo, prefiero la retórica pues aunque no lo crean se le puede  mentar la madre a alguien sin usar una sola grosería y lo mejor aún, con  efecto retardado, es decir, cae en cuenta de ello horas después, cuando  se encuentra descansando y rebobinando la situación.

A menudo he encontrado post o publicaciones en distintas redes sociales donde se incita al odio, producto quizás de la incomprensión, la intolerancia y me entristece leer los “replies” de otros felicitando al autor por tan extraordinario texto o peor aún…compartiendo el mismo  sentimiento.

He leído escritos en blogs de personas que asumen que  tienen la verdad absoluta, que Venezuela es su entorno, que su círculo  de amigos es el universo, y que lo demás no tiene valor.

¿Qué nos está pasando realmente?

Podemos echarle la culpa a políticos, al gobierno, a quien psicológicamente nos haga sentir “mejor”, pero realmente el problema lo tenemos dentro.

Un grupo de beatas reza diariamente, no se “pelan” sacar a pasear cuanto santo y virgen hay en una iglesia para una procesión, pero cuando alguien humilde llega a su puerta a suplicar ayuda, voltean a otro lado.

Todos a diario utilizamos  el Poder de la Ignorancia Voluntaria (concepto que vi una vez en un video sobre mercadeo de alimentos), que no es otra cosa que ignorar voluntariamente aquello que puede interferir con nuestra zona de confort, nuestro modo de vivir, nuestras creencias arraigadas.

Por eso  digo, mi lógica es diferente y se estrella a cada momento, pues aunque fui excelente  estudiante, pase por una buena universidad, considero tener una cultura  general “decente”, tengo conocidos que estudiaron en la misma  universidad que yo pero distan de tener ciertos valores morales y  éticos.

Conozco extranjeros que tienen viviendo en Venezuela más de 20  años y continúan diciendo que su España, Italia o Portugal es la verga  de Triana, que no hay nada mejor que su madre patria y que este país es una porquería….  pero siguen viviendo de él.

También conozco “¿venezolanos?” que afirman  que se van del país pues no conciben una realidad distinta a su “matrix  propia”, a su gimnasio, a su círculo, a su club.

Optimismo vectorial

Cuando yo salgo a la  calle, cuando trato a personas, cuando navego en Internet por sitios  nacionales e internacionales…me nutro, y luego de intentar depurar  toda la información me hago un juicio, a pesar de las incomprensiones, a  pesar las inseguridades, a pesar de gente sin escrúpulos en distintos  sectores habitando mi país, a pesar de los actuales errores y los que  faltan por venir, confío en que el vector resultante se orientará hacia cosas positivas porque sin duda alguna debemos aprender a ser mejores  y más allá de mentes obtusas que permanecen sofocándose en una neblina  infinita, nuestra verdadera misión, la de todos, es dejar de pensar que  uno de alguien es mayor a cinco de otros y ser, de una vez por todas,  las barandas que impidan al vector torcerse.

Pero insisto, mi lógica es  diferente a la de muchos, quizás tiene que ver con el entorno donde, con las personas que suelo tratar, no lo sé. Quizás no estoy tomando la pastilla del  color adecuado pero así seguiré, con mi lógica…no concibo otra.

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