Inteligencia Emocional….cuando el corazón piensa

Inteligencia emocional

Hoy en día, el concepto de Inteligencia Emocional se está poniendo de moda, como muchas tantas cosas que son tendencia gracias a la redes sociales y a la abundancia de talleres de mejoramiento profesional que se dictan pues cada día, no solo en Venezuela, sino en el mundo, hay una creciente necesidad de conseguir trabajo y escalar a mejores oportunidades. Pero hasta qué punto ésta “moda” está siendo tomada en serio y considerada como generador de nuevas habilidades, desconocidas para la mayoría, que pueden aportar éxito no solo en el plano comercial, empresarial sino en el de las relaciones personales.

 Aún hay empresas que determinan su personal a contratar más que todo por los resultados de pruebas intelectuales y/o por sus calificaciones en la universidad, pero cómo saber quiénes de esos “genios” tendrá, en momentos de mucho estrés y tensión, los que Daniel Goleman denomina “arrebatos emocionales”, que pueden hacer que una empresa pierda mucho dinero o afronte demandas.

La Inteligencia Emocional reside en poseer ciertas habilidades, entre la cuales están: el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la automotivación, la cual yo diría va de la mano con la autoconfianza. Pero es importante, como en cualquier habilidad en nuestra vida, saber manejarlas adecuadamente, sin excesos. Yo puedo saber manejar un automóvil, pero excederme en velocidad en ocasiones puede traerme complicaciones.

Enseñar a pensar a tu corazón

Las emociones se traducen en acciones, y en el principio de la humanidad, significaba comportarse casi por instinto como los animales a través del denominado sistema límbico, pero el cerebro en su evolución logró desarrollar el neocórtex, que nos dio la posibilidad única entre los seres vivos (al menos comprobada), de reflexión sobre sentimientos, comprensión simbólica, apreciación del arte, la cultura; cuya combinación al sistema límbico produce que los seres humanos podemos reaccionar de distinta forma antes situaciones y peligros, obviando el instinto inicial. Aquí radica la principal característica de la Inteligencia Emocional, que trata de actuar adecuadamente, en base a experiencias y razonamientos, a pesar de estímulos emocionales intensos.

Un ejemplo excelente de inteligencia emocional puede apreciarse en la película “Apolo 13”, protagonizada por Tom Hanks, basada en el libro de James Lowell, que trata de la misión que llevaría a 3 astronautas (James Lovell, Jack Swigert y Fred Haise), la cual sufre un percance que los deja  a miles de kilómetros de la Tierra, sin posibilidades de concluir la misión, y con posibilidades mínimas de regresar a salvo. La película se centra principalmente en los esfuerzos del trabajo en equipo de los 3 astronautas por un lado, y de cientos de personas en la NASA por otro lado, bajo un estrés intenso, resolviendo con ingenio, a cada instante, problemas nuevos para hacer que la cápsula reingrese sin destrozarse.

Las habilidades emocionales son tan importantes que se anteponen a la capacidad cognitiva, pues ellas te permitirán determinar, casi con seguridad, tu futura pareja, tus posibles empleos, relaciones interpersonales que podrían tener influencia en tu éxito en la vida, y paradójicamente, son las mismas habilidades emocionales las que logran desplegar otras habilidades asociadas al intelecto, como toma de decisiones racionales, actuar en caso de emergencias o siniestro, saber cuándo invertir en un negocio.

Podemos ver como en algunas de las habilidades en donde reside ser Inteligente Emocionalmente está la clave para tener éxito. Muchos nacemos con ciertas de ellas, pero, aún sin tenerlas es posible adquirirlas, pero con mucha práctica y repetición:

  • Tener autocontrol, evitando “arrebatos emocionales”, es una de las habilidades más útiles. No dominarla implica caer en el enfado, emoción negativa destructiva que se retroalimenta y genera un efecto avalancha casi siempre con resultados catastróficos. De igual modo, puede surgir la tristeza, la cual no siempre es un estado negativo pero siendo tan voluble, es posible transformarse en un problema grave cuando esta te lleva a estados depresivos.
  • Tener entusiasmo, como bandera para afrontar la vida con éxito o el gusto por lo que se hace, evitando la apatía, la desesperación y la depresión.
  • Ser empático y ponerte en los zapatos de los demás es una de las más poderosas habilidades que nos permitirá influenciar en las demás personas. Esta influencia puede ser negativa o positiva pero aquí apostemos a lo positivo. Las personas empáticas son comunicadores no verbales natos capaces de acceder a las emociones ajenas casi sin hablar.
  • La automotivación / autoconfianza, son dos habilidades en una que logran que tú, sin la participación directa de otra persona, saque lo mejor de ti y te haga alcanzar metas que pensaste eran poco probables. Viendo el video “La Habilidad de la AutoConfianza (The Skill of self-confidence) del Dr. Ivan Joseph, quien es entre otras cosas, Coach del equipo de fútbol de una universidad norteamericana) hablaba sobre que nuestros pensamientos influyen nuestras acciones, y contaba el caso de un futbolista que había cometido un error en un partido y lo que un coach debía hacer. Haciendo paralelismo con un trabajador dentro de una empresa, cuando una persona dentro de un equipo de trabajo, ha hecho algo mal, no sirve de nada acusarle o echárselo en cara, la mejor forma es buscar a quien lo ha hecho bien y resaltar las cosas que le permitieron hacerlo bien, y quien lo hizo mal podrá aprender y querer mejorar. Quien lo hizo mal ya lo sabe, recriminarle sólo lo hará sentirse peor y destrozará su autoconfianza.

Dentro de una empresa siempre existirán aquellos trabajadores llamados por Kelly y Kaplan, “estrellas”, los cuales suelen ser multitasking (capacidad para llevar adelante varias tareas a la vez), y lo que los diferencia de otros trabajadores suele ser que saben manejar el estrés, el trabajo bajo presión, tienen buenas relaciones interdepartamentales e interinstitucionales, con una alta programación mental para establecer lapsos de solución a todas sus tareas. Cada una de esas características reside en el adecuado manejo de sus emociones y por ende, podemos catalogarlos como personas emocionalmente inteligentes. Incluso, el manejo inteligente de sus emociones puede hacerlos parecer como si no trabajasen o como si lo que hacen pareciera un juego sencillo, mientras que otros trabajadores, a quienes ocupa una única tarea, parecieran estar asfixiados y engañosamente trabajando “mucho”. Algo así como lo que comento en un artículo de mi autoría llamado “La Eficiencia puede ser Dañina

En conclusión, el mundo hoy día, o mejor dicho, la humanidad, está azotada en su mayoría por el mal manejo de sus emociones, sus males provienen del estrés en las ciudades, de la intolerancia de razas, géneros, la violencia intrafamiliar, el bullying, la violencia social, la depresión, lo que, sin importar coeficiente intelectual, estudios realizados, ni doctorados,  determinante en nuestro fracaso como trabajadores y como seres humanos. Es impostergable educarnos emocionalmente, desde el principio ha debido ser una tarea dentro de nuestra sociedad, solo que es ahora que apenas nos estamos enterando.

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