Comunicación y Tecnología: Deculturación

Los procesos de evolución en general pasan por eventos traumáticos, y la comunicación, en su transición desde los gritos y la mímica hasta una videollamada en tiempo real desde la Estación Espacial Internacional a La Tierra, no es la excepción.

Los humanos son seres comunicacionales, que a pesar de aislarse a veces por un simple carácter de retrospección, deben permanecer en contacto con otras personas, y esa necesidad los han llevado a través de la historia a perfeccionar sistemas de comunicación que permitan que eso suceda.

Y aunque el contacto físico es vital, lo que a la vez también nos ha impulsado a desarrollar medios de transporte, la tecnología ha sido más rápida para hacernos sentir la presencia de otros semejantes, estableciendo intercambios de información, aunque estemos separados por una gran distancia.

Tecnología indetenible

Una de las aparentes ventajas de la influencia de la tecnología en el hecho comunicacional estriba en que permite tener un mundo más interconectado y con más conocimiento, una humanidad más informada. Ahora, al igual que sucede con el proceso educativo, ¿acaso no es necesario tutores que nos ayuden a asimilar ese cúmulo de información?

La información es un gran poder que obviamente conlleva responsabilidades. Teóricamente, una persona que tenga acceso a grandes cantidades de conocimientos es capaz de tomar las decisiones vitales para que su vida sea un éxito. Sin embargo, no es así de sencillo ni tampoco tan cierto.

La tecnología es un cúmulo de herramientas para manejar la información y la comunicación, que requiere de destrezas, por lo que se necesitan dos aspectos muy importantes: formación académica y/o técnica y poder adquisitivo para acceder a la tecnología.

Por ejemplo, se puede hacer referencia a tecnología, en cuanto a lo más novedoso en sistemas de comunicación, como las computadoras de última generación con periféricos multimedia o los teléfonos inteligentes. Analizando esto, se encuentra que la tecnología evidentemente da un salto enorme en el hecho comunicacional, pero si no va acompañada de políticas que permitan a todos por igual acceder a ella, pues, ésta solo lograría la incomunicación.

No todo es lo que parece

Como muchas cosas en la vida, el ojo suele ser engañado por lo aparente, hay cosas que parecen ser mejores pero solo gozan de un buen maquillaje o camuflaje. Internet es uno de los más importantes avances tecnológicos a nivel comunicacional, pero quizás, si utilizáramos un eje de coordenadas común para otros hitos tecnológicos anteriores, se han sucedido cambios mayores en los dos siglos anteriores.

Por ejemplo, la invención del telégrafo significó un brutal avance tecnológico considerando que la etapa anterior en la forma de comunicarse era la correspondencia que normalmente tardaba meses en ir y venir entre países cercanos. Es decir, de 2 meses a la casi inmediatez es un salto abismal, en comparación con la radio transmisión, la telefonía o el telégrafo saltando hacia Internet.

Obviamente, Internet es una de las últimas tecnologías cuya accesibilidad y capacidad multimedia nos hace la vida más fácil y nos permite comunicarnos mejor, pero todos los descubrimientos anteriores, incluyendo el telégrafo, incluso la imprenta sigue siendo tecnología, solo que más pura.Las nuevas tecnologías están llenas de comodidades y adornos, lo cual a veces puede influir en que el hecho comunicacional no sea totalmente fidedigno.

Por ejemplo, hay mucha información que se coloca en redes sociales a través de Internet para generar hechos comunicacionales, discusión o controversia, pero pudiera ser levantada bajo hechos ficticios y la velocidad de propagación es tal, que cuando se descubre la verdad, ya existen consecuencias. Eso, difícilmente sucedería con un telegrama, donde el remitente era normalmente conocido y el mensaje imposible de propagar en redes. Todo esto nos lleva a reflexionar si llegará un momento en que la tecnología invierta la función de la comunicación y nos aísle como en la Torre de Babel.

Muro tecnológico

Hoy, se vive en un mundo que pareciera estar repleto de venas de comunicación, sin embargo a veces parece que ese mundo está aislándose cada vez más, pues quienes crean las matrices de comunicación son los propietarios de medios, solo salvada por una interesante pero también peligrosa anarquía como la de las redes sociales, que generan información y estimulan comunicación de forma independiente en algunos casos, puesto que las grandes corporaciones igualmente están taladrando la llamada web 2.0, al descubrir la potencialidad de los medios sociales alternativos de comunicación. No es raro ver canales de televisión posicionando etiquetas en Twitter a su conveniencia.

Es imposible solo referirse a la influencia de la tecnología en el hecho comunicacional, pues lleva implícito otros matices. La tecnología ha modificado la forma de comunicarnos pero hay que preguntarse entonces ¿quién domina la tecnología? No es un hecho meramente de tecnologías, sino también de poderes, político, económico y por ende, social.

Con la tecnología dentro de los medios, paradójicamente, surge una barrera comunicacional que consiste en el analfabetismo tecnológico, pues quien no sea capaz de adiestrarse con las nuevas herramientas computacionales, informáticas e inalámbricas, corre el riesgo de quedarse incomunicado.

¿Deculturación?

La tecnología del siglo XXI influye sobre el hecho comunicacional y ha modificado la forma de interactuar dentro de la sociedad, donde cada día el contacto humano directo es menos frecuente, mostrando una evidente evolución de la comunicación que originalmente fue oral, pasando a ser oral-escrita, transitando luego hacia lo audiovisual.

Quizás el mayor riesgo de una tecnificación masiva y sin control de los medios de comunicación es que nos han convertido en una inmensa aldea global, lo que pudiera conllevar a la pérdida de identidad de nuestras culturas locales. No pasará de inmediato, pero la tendencia es a unificarnos hacia una cultura universal.

Víctor Rodríguez
vrvisual@gmail.com

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